10.5.15

INSTINTO ANIMAL

Cuando dejé atrás el asfalto de la gran ciudad donde me crié y llegué a las montañas, me creía muy lista porque había ido a la universidad, leído unos cuantos libros y había hecho mil cursos de cosas interesantes que ahora resultan ser insignificantes... y digo insignificantes porque el conocimiento ha dificultado lo verdaderamente importante, el verdadero Saber... Los niños saben, los animales saben, los ancianos SABEN, las plantas saben... y mucho. Hay tanto que nuestras almas saben, tanta sabiduría que se nos silencia desde la más tierna infancia, que no muere, sólo duerme, duerme profundamente...
La cosa es que ahora estoy empezando mi huertecito, aprendiendo a cultivar la tierra, a crear mi propio alimento, mi propio sustento, y yo... yo no tengo ni idea de como se planta nada.... Tanto estudiar, tantas clases extra escolares, tanta buena nota para ahora ser incapaz de que una simple planta me viva mas de una semana. El otro día no pude contener las lagrimas, me arrodillé en la tierra y lloré... ¡me sentí la persona más ignorante del mundo porque sabía resolver ecuaciones complejas pero no era capaz de cultivar mi propio alimento! ¡Toda mi vida viviendo de prestado sin haber producido nada, todos mis desayunos, comidas y cenas de toda mi existencia! ¿Y esa que lloraba arrodillada ante la tierra era la misma que se había creído alguna vez independiente y autosuficiente? qué atrevida es la ignorancia...
¿Y qué hacer entonces? Aceptar, aceptar-me. Aceptar es una forma de despertar. Aceptar... sentir compasión de mí misma, de mi hermana Humanidad … que no elegí haber sido tan manipulada, tan programada, y tan lejos de mí misma, tan náufraga... pero sí puedo elegir volver a mí, regresar a mi verdadera Naturaleza, despertar a mi esencia, que no murió, sólo ha dormido profundamente mucho, demasiado tiempo. Este Sistema sin piel ni corazón hizo de mí un parásito de la tierra. Yo ahora elijo caminar a des-aprender, a volver a mis orígenes, a volver a la tierra, a la naturaleza a mi mas profundo y voraz instinto ANIMAL.

















8.1.15

Into the wild.

Aprovecho hoy que la inspiración sacude mis rincones para escribir un poco como me voy sintiendo, como me voy adaptando, como van creciendome las alas, como voy levitando, amando y conectando. Hace ya dos meses que vivimos en plena naturaleza, todos los que me conocen creían que era una locura, que dos días, que la niña pija de ciudad no aguantará en una casa así, en un lugar sin iluminación por las noches, sin alcantarillado, sin una tienda a la puerta de casa, sin sus comodidades, sus caprichos, sus costumbres. Lo cierto es que hasta yo me lo llegué a creer, llegué a creer que me costaría, que tendría miedo las noche que pasara sola hasta que él llegara, que dudaría, que querría tirar hacia atrás. Que equivocados estábamos todos... Una vez le pregunté a una mujer que vivía en la montaña antes de mudarme si no le daba miedo vivir ahí cuando se quedaba sola por las noches, como podía estar tranquila? y ella me dijo que todo cambia, que todo se conecta, que tu parte mas animal despierta y te mantienes alerta, empiezas a escuchar ruidos que antes ni sabias que existían, que sabes cuando se acerca alguien a distancia solo por el ruido inhabitual en que los pájaros vuelan, por el ruido del crujir de las hojas, por la luz de la luna... y ahora se cuanta razón tenía...

Vivir aquí nos conecta con nuestra parte mas visceral, mas salvaje, mas intuitiva, las primera noches no me atrevía a salir, no veía nada y solo oía ruidos ahora empiezo a ser capaz de clasificar cada ruido, de saber si hay algún intruso salvaje en nuestro jardín o si simplemente son mis gatos jugando a ser libres otra vez. Ahora lo siento todo... me preguntan si tenemos frío. Frío? No se lo que es el frío desde que vivimos aquí y estamos cada noche a bajo cero, no lo sabemos porque no paramos, porque aunque nos pasamos el día por fuera de la casa no paramos de movernos, y porque cuando oyes un ruido y sales corriendo a ver que es la misma adrenalina te hace sentir calor. Porque cuando algo me asusta, me siento mas segura si salgo corriendo fuera y me escondo en el bosque que si me quedo dentro, porque fuera soy indomable, porque la tierra me llama, porque la siento... No se explicaroslo, tendríais que vivirlo... Yo solo se que dure lo que dure esta aventura hoy por hoy no lo cambiaría por nada del mundo. Mis manos tocan diferente, mi oídos oyen diferente, mi olfato ya no es igual y mi corazón sin duda, cada vez es mas grande.

Aqui os dejo algunas fotos de nuestro día a día.










"Algún día encontraras a alguien a la medida. Que se olvide de tu pasado, de tus fracasos, que no le importe lo que fuiste, lo que hiciste, lo que algún día por malos actos tal vez perdiste. Alguien que te levante, que te perdone, que te cuide, que llore contigo y si es necesario te haga volar, alguien que te entienda cuando ni siquiera tu lo haces. Alguien que al entrar en tu vida te hará saber porque no funcionó nada con ninguno más. Al fin y al cabo, alguien a la medida..."


Y tras muchos días, hemos acabado el gallinero. Ya pueden entrar y salir cuando quieran y estar un poco protegidas de los demás animales.





29.12.14

Viviendo despacio

Hoy me levantado temprano con ganas de preparar algo ligerito para desayunar antes de ir a sacar a la yegua que vamos a adoptar a pastar por nuestra finca para que se vaya acostumbrando poco a poco. Me he decantado por dos revanadas de pan bimbo integral con semillas rebozadas con huevo y pasadas por la sartén, un poco de zumo de naranja natural y unas almendras (probadlo esta riquísimo). Antes de irme he pasado a ver a las gallinitas y darles un poco de comer, aun son bebes y mis gatos juegan a cazarlas así que mientras crecen estamos preparando un cercado muy grande para que puedan moverse libremente por donde quieran.
Para mi sorpresa, mientras iba por el bosque hacia el rancho me seguía uno de nuestros gatitos que me ha hecho compañía toda la mañana y hasta que no he acabado no se ha ido para volver juntos a casa.
La verdad es que cuando te paras a vivir despacio todo cobra un sentido diferente, ya ni el viento me suena igual, ni las noches, ni los olores, ni las horas... Aqui todo es diferente. Cuando veo como el primer rayo de sol se cuela por la ventana de mi habitación soy incapaz de quedarme en la cama, es como si una parte de mi me pidiera a gritos que salga a contemplar lo bonito que es el paisaje, las hojas heladas por el frío de la noche, el vapor de agua evaporándose de los árboles a los que les da el sol, los pajaritos, el "tolón tolón" de las vacas a lo lejos, el olor a leña recién quemada y el humo que sale por la chimenea... La verdad es que pensé que me costaría acostumbrarme a la vida en el campo pero no ha sido así. Me siento en casa, me siento a salvo y me siento parte de la naturaleza. Me siento como si hubiera encontrado la clave de la felicidad. No por el hecho de ser feliz ya que como todos, también tengo mis momentos, sino por la sensación de que me encuentre mejor o peor, se que estoy haciendo lo correcto.
Muy feliz año nuevo a todos y de corazón, no dejéis de luchar por lo que os hace felices, al final la vida no tiene mucho sentido si no lo intentamos.










28.12.14

Boda campestre M+D

Una preciosa boda campestre en la masía Cal Visó, un lugar de ensueño con unas vistas preciosas a infinitos campos de trigo, con una casa de piedra que enamora nada mas llegar, cuidada con todo lujo de detalles y un gusto exquisito.  Los rayos de sol acariciaban las flores y parecía una postal típica de la Toscana.
Un marco perfecto para esta boda tan rústica y bonita, una pareja especial, buena compañía, buena comida gracias al catering de mis amigos de Caravan made y música country de fondo. Espero que os enamore tanto como a mi. 



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